¡Bienvenidos!

El grupo de profesores de Urbanismo 1 de la UPB, les damos la bienvenida al curso y los invitamos a utilizar este blog como una herramienta de aprendizaje, retroalimentación y comunicación constante con el fin de ampliar los conocimientos e intercambiar información de interés para todos!

Aquí encontrarán el material necesario para el desarrollo del curso como son enunciados, lecturas y planimetría por esto los invitamos a seguir este blog para recibir notificaciones de los nuevos contenidos. En la barra derecha que aparece en sus pantallas, podrán seguir el blog para que las entradas que vamos realizando sean notificadas a sus correos.

Recuerden que antes de iniciar cada uno de los ejercicios se subira la información en la pestaña de Enunciados.

Saludos.

Prestes Maia, el rascacielos de los okupas

 

Buenos días a todos!

Les compartimos este artículo muy interesante del periódico El país de España sobre el rascacielos de los Okupas.

Saludos.

 

 

Prestes Maia, el rascacielos de los okupas

EL PAIS – ANTONIO JIMÉNEZ BARCA

En esta antigua fábrica textil, reconvertida en símbolo de los movimientos sociales que batallan por una vivienda digna, habitan 400 familias en una república perfectamente organizada. Así es la vida en esta ciudad vertical.

Desde lejos, sobresale aislado del resto de los rascacielos del centro de São Paulo. Desde abajo, impone aún más. Son 22 plantas de cemento agrietado y sucio. Hay trozos ennegrecidos producto de viejos incendios, y un mosaico de ventanas sin cristales tapiadas con planchas de contrachapado, telas o somieres. Y antenas en algunas esquinas y plantas que crecen suspendidas en aleros alimentándose del milagro de la primavera tropical. Un antiguo letrero en piedra indica el origen del edificio, inaugurado como factoría textil en los sesenta: Companhia Nacional de Tecidos. En la misma manzana hay una tienda de pesca y un bar minúsculo que se llama Big Ben. Y un poquito más lejos, la antigua estación de metro y de tren de Luz, enclavada en el corazón descarnado de la urbe más grande de Sudamérica. No se puede acceder al edificio por la entrada principal, cubierta con más maderas y hierros cruzados. Hay que dar la vuelta a la manzana, caminar al lado de esas autopistas veloces que atraviesan esta inconcebible ciudad de 13 millones de habitantes y llamar a una puerta trasera de hierro. Un tipo que hace de conserje abre el portalón y después se coloca detrás de un mostrador de los tiempos de la fábrica de telas. Hay muy poca luz natural debido a las ventanas cubiertas. Los fluorescentes que penden de un cable que se pierde hacia la derecha tiñen de un color crudo las paredes rotas. Desde los pisos de arriba llegan gritos, risas, olores a guiso, voces alegres de niños, ruido de balonazos. El portero pregunta el nombre del visitante, el nombre del contacto en el inmueble, consulta el cuaderno y luego sonríe y estrecha la mano al recién llegado. Adelante.

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